DALLAS BUYERS CLUB

En Hollywood existe una maldición que pesa sobre algunos actores, la maldición de la belleza. Les pasó a Leo Di Caprio y al amigo Brad: por ser carilindos la gente se olvida (o tarda mucho más tiempo en entender ) que son grandes actores. Si a esto le sumamos el hacer sólo el papel de galán en películas de trama bastante pobre llegamos al caso de Matthew McConaughey. Hasta ahora.

El caso es que en Dallas Buyers Club nos sorprende con una gran performace y como nunca alejado de sus papeles de siempre: interpreta a un cowboy de rodeo   enfermo de SIDA en un momento en el que se sabía mucho menos que hoy sobre la enfermedad y recién se estaban haciendo pruebas en humanos con drogas antirretrovirales. Además de ser una historia verídica, McConaughey lleva al extremo el compromiso físico para con el personaje. El rol nos recuerda a otras grandes transformaciones de película y puede ser acertadamente ubicada entre las de De Niro en Raging Bull y  Christian Bale en The Machinist. Jared Leto (sí, el cantante de Thirty Seconds to Mars) haciendo de travesti y la homofobia del protagonista son algunos de los ingredientes que hacen que esta historia se convierta en una película digna de El Sello.

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Martin Sasson

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Comentarios

  1. sebiwilner dice:

    Entendiste todo. Welcome.

  2. teitel dice:

    Estoy entrando al cine a verla